Ave María Purísima
Sin pecado concebida hijo, sin pecado concebida
Padre esta semana me acuso
de ser un peliculero y usted me dirá y que es eso, pues eso soy yo una persona
que desempeña un papel a unas horas y luego, y algunos días que se encuentra
con ganas desempeña otro, y no se crea que es fácil es muy difícil, en esta afición
debes de tener muy claro que no a todo el mundo le sientan bien estas
gilipolleces o sentirse engañado, no a todo el mundo le sienta bien que un día
porqué sí, sea el centro de atención, no a todo el mundo le sienta bien no
saber si habla de él, te refieres a él, estas a favor o en contra de él, repito
que es difícil pero de vez en cuando muy agradable, este papel es muy bonito
cuando te das cuenta que el que ayer se reía de uno, hoy que le toca a él, le
sienta mal, “pues que se joda” en esta vida hay que estar a las duras y a las
maduras. Un buen peliculer@ tiene que reconocer a otr@ y si eres bueno tienes
que ser mejor que él, dos buenos peliculer@s no se enfadan nunca entre ellos,
pero si pueden crear un conflicto entre otros, por eso es muy importante saber
cuándo cortar.
Ser peliculer@ no es malo,
pero si es verdad que es un apelativo un poco confuso, ya que a quien se lo
llamas se creé que le estas llamando embustero, estafador, cínico o aluna cosa
parecida y nada más lejos de la realidad, cuando se llama a alguien peliculer@,
le estas diciendo, que bien lo estás haciendo, que capaz eres de mantener la
tensión en un grupo, como me estas ayudando en estos momentos difíciles, como
sin lo mismo tener ganas eres capaz de sacar una sonrisa a alguien, como eres
capaz de defender hoy lo blanco y mañana lo negro, como eres capaz de mantener
un debate pensando totalmente lo contrario y llegar a convencer de tus ideas
diciendo cosas contrarias a tu propia ideología, pero claro todos los
peliculer@s tenemos nuestros puntos flacos y los míos son dos, mi familia y el
atlético de Madrid, no podría montar un espectáculo con ninguna de estas dos
cosas.
Como soy un peliculero os
voy a contar una de mis grandes hazañas y de la que me encuentro más orgulloso
de ser un peliculero, llegue a engañar a unos atracadores.
“Era verano, supongo que
debía de ser primeros de agosto, porque nos disponíamos a salir de vacaciones,
nuestras vacaciones normalmente eran en Solana de Ávila, antiguamente Solana de
Bejar, el pueblo de mí madre. En aquel tiempo mi padre no tenía coche, bueno ni
en aquel tiempo ni en ninguno, pero él nos hacia las ilusiones de que un día se
iba a comprar uno, eso sí carnet tenía. Entonces venía a por nosotros Vítor, un
taxista de Solana, como podéis imaginaros en aquella época las cosas eran muy
diferentes a las de ahora y se llevaba de casa algo de comida para el primer
día y luego ya para los siguientes se acercaban a Barco a comprar.
Bueno pues ese día me mando
mi madre a comprar una botella de aceite a un supermercado de la marca DIA y me
dio 5000 pesetas, me acuerdo como si fuera hoy sus palabras
-Ten cuidado no pierdas el
dinero y hacemos las vacaciones.
-Te has pensado que soy
tonto.
-bueno, que tengas cuidado.
Fui corriendo como alma que
lleva el diablo, para estar lo antes posible en casa, no fuera a llegar Vítor y
se fueran sin mí, entre en el supermercado y me fui donde estaba el aceite, en
ese momento escuche unas voces, estaban
atracando con un cuchillo que ya quisiera Sandokan que su espada malaya
fuera como ese cuchillo, yo lo estaba viendo entre la botellas, en ese momento
dijeron a voces
-Todos en fila aquí, pero ya
Sin pensarlo dos veces cogí
el dinero, las 5000 pesetas, las hice una bola y lo tire entre las botellas y
me puse en la fila de la ejecución, me puse al lado de una señora de unos
cuarenta y tantos, los atracadores a cada señora la quitaban el monedero y si
tenían algo de oro se lo hacían quitar, yo era el último pegado a esta señora
cuando llego el turno de esta, la quitaron todo, creo que fue a la que más quitaron, yo valientemente callado
como una zorra no me atrevía ni a mirar.
-Tu chaval danos lo que
tengas.
-Yo, yo, no tengo nada vengo
con mi madre y ya la habéis quitado todo.
Sin mediar palabra se dio la
vuelta, el otro que estaba en la puerta esperando dijo
-De aquí no sale nadie en
media hora
Y salieron corriendo, yo
Salí corriendo en dirección donde las botellas a buscar mis 5000 pesetas, que
alegría cuando vi allí el dinero, lo cogí y Salí zumbando, ni media hora ni
leches, no me alcanzaba ni Fermín Cacho en sus mejores momentos.
-Mama, mama, papa, abrir
-Y el aceite
-Casi me roban las 5000
pesetas
-Este chico es tonto, no se
le puede mandar hacer nada
Los conté la aventura, que
por otra parte no sé si la creyeron alguna vez, pero la verdad es que fue mi
primera función de peliculero”.
A priori alguien podría
pensar que un peliculero es aquel que siente gran afición por el cine. Pues
siento deciros que a eso se le llama ser un cinéfilo aunque se está empezando a
aceptar también el uso de peliculero a los que les gustan mucho las películas.
Pero nosotros los auténticos peliculer@s que somos de esa personas que nos
dejamos llevar por la imaginación, que somos personas muy fantasiosa, a las que
nunca les pasan cosas corrientes como al resto del mundo, sino que las vive y
las adorna como si fuese el protagonista de una película de ciencia ficción y
cuando las contamos añadimos tal cantidad de fantasías que hace que nuestra
historia no parezca real. Seguro que ya, aparte de mí tenéis en la mente alguna
persona con la que habéis tenido la sensación de que lo que estaba contando era
tan sobrenatural que parecía que se lo estuviese inventando. Pues a ese se le
podría decir que es un peliculer@ o, como se dice muchas veces que tiene más
cuento que Calleja.
Nosotros los peliculer@s tenemos
una habilidad por encima de lo normal para inventarnos excusas y es que, claro,
como nos pasan las cosas que nos pasan… pues cómo vamos a no tener un buen
guion en nuestra cabeza, para expulsar de manera irónica por nuestras bocas,
nosotros este tipo de peliculer@s somos los que improvisamos según nos llegan
las ideas y no tenemos malicia, pero claro también está el peliculer@ que se
mete tanto en el papel que se cree sus propia película y lo tiene todo meditado
y no se le escapa ningún detalle, ese ya es de Oscar y más que una afición
podíamos decir que es una profesión, pero estos suelen ser maliciosos y
perversos, ya que lo tienen todo ideado y suelen ser manipuladores.
Así como hay personas
peliculeras, también existen los animales de compañía con cuento. Y es que
estos inocentes y leales animales hacen lo que sea por contentar a sus dueños.
La verdad es que peliculer@s
los tenemos en todos los ámbitos de esta vida y si no decirme si estos putos
políticos, mangantes, estafadores, chorizos, maleantes y todo el peor apelativo
que se pueda imaginar uno, no son peliculer@s y el último mi amigo Revilla, que
peliculero, con ese discurso facilón, arrogante y demagogo, que solo lo hace
para caer bien y vender libros, pero claro lo que a él le gustan son las
revistas con tías en bolas y no sé qué hizo estando tanto tiempo en política y
no arreglar esto. Bueno no me quiero desviar del tema y solo os pido que es
bueno de vez en cuando ser un buen peliculer@.
Mi penitencia esta semana
por seguir sin saber vivir la vida es “Vivir sin imaginación y sin
ilusiones no es vivir es mal vivir”.
BUENOS PELICULER@S

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